A parte de mis relaciones personales que me marean, también tengo otras dudas froidianas que me persiguen:
Tuve un sueño extraño, os cuento:
Yo estaba con mi niño, tomando algo ( desyunando creo), de repente salimos corriendo pues teníamos que coger el autobús de línea urbana que perdíamos pero llegamos a tiempo.
Tuve un sueño extraño, os cuento:
Yo estaba con mi niño, tomando algo ( desyunando creo), de repente salimos corriendo pues teníamos que coger el autobús de línea urbana que perdíamos pero llegamos a tiempo.
El autobús se atascó cuando iba a cruzar por un paso a nivel alejado de la cuidad (?¿), y ahí nos bajamos todos, desguazamos el bus y fabricamos con las piezas un vehículo de película de vaqueros, de esos con manivela-columpio para ir sobre los carriles del tren (?¿) , y sorprendentemente, tan sólo nos subimos mi niño, yo, Sr. Peich (= mi sapo-principeso), y un dibujo animado por todos conocido llamado WILLY FOC (?¿) , ignoro porqué estaban estos dos alli ya que no viajaban en el autobús. Pero es un sueño.
Columpiando el vehículo hacíamos que se moviera, y avanzamos, pero el jaleo de vías en los cruces y el miedo a que un tren nos arrollase hizo que nos bajáramos cuando en una vía paralela pasaba un tren, en marcha por supuesto, pero muy despacito. Nos dispusimos a montarnos de polizones, y en esto que el tren empieza a coger velocidad; a correr de nuevo. Conseguimos subir.
Llegamos a una estación con muchos trenes, de nuevo ni niño y yo solos el resto no sé donde los perdí (?¿), bajamos para comer algo, el restaurante era un self service, en el que te daban 5 minutos para coger lo que quisieras, todo lleno de gente corriendo de un lado para otro, y nosotros también, claro. Cuando conseguimos tener las bandejas llenas tuvimos que correr a codazos para coger mesa donde sentarse, en ese instante llaman a los pasajeros de no sé que avión (?¿), que casualmente era el nuestro ( en una estación de tren, sigue siendo un sueño), pego un grito para que mi niño venga conmigo y nos vamos corriendo bandeja en mano hacia el embarque, bandeja que se nos cayó por el camino haciendo que nos tropezáramos, a duras penas nos levantamos y seguimos corriendo.
Cuando conseguimos subir al avión, pasamos por el túnel de acceso al interior del mismo a toda carrera pues cerraban la puerta y acto seguido llegamos a cubierta ( barco ?¿)
Yo paralizada por el pánico que los barcos y el mar me supone, mi niño corriendo a buscar los asientos y yo sin poder gritar para que no se alejara.
Mi agotamiento, sorpresa y miedo eran indescriptibles.
En ese instante, algo a lo que todos le tenemos un odio infinito, me salvó trayéndome de nuevo a la vida real: EL DESPERTADOR. Jamás me alegré tanto de oir a Gabilondo por la mañana.
Alguien me puede decir: ¿ porqué me pasé la noche corriendo? ¿Y porqué menos el coche, cogí todos los transportes posibles?
Desde entonces, no puedo dormir.
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