Pues aquí estamos un sábado más. Por la mañana, con sueño quizá. Algunos incluso dormidos, pero trabajando. Esta vida es una lata, duermes, te despiertas, una duchita y desayuno y al trabajo. Cuando sales, sólo piensas en comer algo ya que el estómago se te sale por la garganta diciendo " eh! ¡Que yo también existo!".
Comes, después de hacer la comida, claro, al mayordomo le has dado el día libre... que suerte tienen los mayordomos que trabajan en nuestras casas, libran toooodos los días. Después de comer eliges cuidadosamente si te echas la siesta en el sofá o te tiras directamente en la cama. Yupi, que diver, en la variación está el gusto. Y piensas, cuando estás a gusto - bueno luego me levanto un poco antes y recojo- ¡y una leche! Que vas a recoger, lo tiras un poco hacia los lados para que no se vea tan asquerosito y te largas- a la noche tengo mas tiempo-.
Y te vas a trabajar de nuevo. Una tarde larga, se hace cansado da igual que tengas mucho que poco trabajo, siempre te quejas. Síntoma de necesitar vacaciones.
Pero llega el sábado y piensas que mientras la mitad de la población hoy no trabaja, tu tienes que estar ahí, aburriéndote, eligiendo entre una montaña de papeles, limpiar tu mesa o atender a la gente con una amplia sonrisa, que mas da. Todo es aburrido. Sólo te queda el consuelo de pensar que todavía hay gente que trabaja el sábado por la tarde y el domingo, bueno, menos da una piedra. Pero acto seguido te sientes mal por alegrarte de que alguien está peor que tu. Jo! Es que nada sirve. El consuelo con excusas vagas no sirve de nada. Una que es racional, se lo explica todo y se siente peor.
Pero es fin de semana, al fin y al cabo para ti significa tiempo libre. O no. No, si tienes hijos, no. Porque tienes montañas de ropa de la que ocuparte, armarios que ordenar, cacharros que lavar ( los que fuiste apartando). El suelo... en fin que hay que dedicarse unas horas al marujero obligado que todas tenemos. Y mientras desempeñas tan ingrato trabajo, piensas a dónde puedes ir un sábado por la tarde para que tu te diviertas y que los niños no se aburran, es una combinación de lo más complejo. Casi imposible de resolver. Pero siempre se te ocurre algo. NO te vas a quedar en casa en tu tiempo libre, ¡ Faltaría mas!
Durante la tarde te lamentas que por la noche no podrás ir a tomarte algo por ahí, para vacilar a un incauto, ya que no puedes dejar solos a los niños así que resuelves ver que ponen en la tele, para ir decidiendo tus opciones. Te repasas la biblioteca de tu casa, la cual estás harta de ver y no encontrar nada que te atraiga lo suficiente. Así que te conformas con un libro que hace tiempo que tienes ganas de leer ( aunque no demasiadas, ya que de ser así ya estaría leído no?). O te conformas con el bodrio de película que den en la tele. A las dos de la mañana cuando ya has terminado de intentar enterarte de lo que pone en el libro, o cuando ha terminado la peli, haces záping y te encuentras en algunos canales a gente que están haciendo lo que a ti ya te gustaría, sin demasiada conversación pero con mucho contenido.
Harta de que todos hagan lo que tu no, te vas a dormir, hoy se ha terminado. A ver mañana, domingo. ¿Que se puede hacer un domingo, con los niños, que me apetezca, que lo puedan hacer ellos, y que todos lo pasemos bien? Un jeroglífico harto complicado, de nuevo tendrás que conformarte con lo que puedas, no con lo que te gustaría hacer.
El domingo, se parece mucho al sábado por la tarde, pero con mas tiempo.
Llega el lunes, y te das cuenta de que todo vuelve a comenzar. Y de que llevas así varios años. Te planteas tu vida de nuevo y al final decides que para que te vas a poner a pensar en ello, no puedes dejar de ser madre de niños aun no independientes, no puedes dejar de trabajar, no puedes dejar de ser maruja unas horas a la semana, no puedes cambiar nada a no ser que lo mandes todo a la mierda. Y piensas " cuando acabará esto, cuando recuperaré mi libertad, la que perdí cuando decidí que ser madre sería una cosa muy interesante e intensa" Lo que no sabía yo cuando lo decidí es que perdía mi libertad a favor de los niños durante tanto tiempo, y tan agresivamente.
Y lo peor es cuando pienso que aun me quedan unos cuantos años por delante de la misma manera. Y luego dicen que el matrimonio da la rutina, no señores, el matrimonio no, es la familia que deriva de dicho matrimonio. Cuando tienes hijos te metes en una dinámica muy difícil de desatarte. Si eres responsable, te sientes mal cada vez que quieres hacer algo por tu cuenta sin niños, los cuales te echan de menos, ya que en toda la semana no te ven porque estás trabajando, para que no les falte de nada. Tu vida se dedica a ellos, no así tu tiempo. No tienes tiempo, ni para ellos, ni para ti, ni para nadie. O al menos yo, tengo tantas ganas de tener tiempo para mí, sólo para mí que no me planteo que tengo que dedicar tiempo a los niños, todo mi tiempo libre estoy con ellos, es mi obligación. Y ellos lo notan. Quisiera no tener la obligación de estar con ellos, para poder elegir. Y elegir así estar con ellos. No es lo mismo cuando lo eliges, que cuando no tienes mas remedio.
Es una lástima que las madres no podamos elegir, seguro que la mayoría elegiríamos pasar tiempo con ellos, mucho tiempo. Pero al no tener la opción de poder decir que no, se convierte en una jaula sin barrotes. Que alguien me diga si una jaula sin barrotes se puede abrir.
Que alguien me dé la llave.
Por favor.
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